La idea inicial era volar en Twin Otter desde Inuvik hasta Sachs Harbor y desde allí tomar un helicóptero hasta el barco. Sin embargo, los pilotos de helicóptero decidieron hacer cambio de tripulación, lo que dificultaba tomar un solo vuelo ya que el Twin Otter tiene una capacidad muy limitada de peso y sumar tres pasajeros era imposible a menos que se redujera el equipaje. Y por supuesto, nadie quería dejar atrás su equipaje.
Finalmente, se decidió hacer dos vuelos de Twin Otter... aprovechando el segundo para traer en el espacio libre comida fresca para el barco: frutas y verduras frescas son un lujo que un barco navegando en el Ártico pocas veces se puede permitir. Hay que decir, sin embargo, que tal decisión arruinó el plan que Eric (mi compañero de laboratorio) nos había recomendado poner en práctica: llenar cualquier espacio libre de nuestras maletas con fruta fresca y luego subastarla en el barco a cambio de unas bebidas en el bar.
A las 10 de la mañana llegamos al aeropuerto, donde los pilotos del Twin Otter pesaron cuidadosamente el equipaje y nos indicaron la vía hacia el lugar de la pista donde el pequeño avión de hélice estaba listo para salir.
Friday, January 18, 2008
Thursday, January 17, 2008
Inuvik y la oscuridad
"
Darkness, darkness, be my blanket, cover me with the endless night
Take away this pain of knowing"
Darkness Darkness - Robert Plant
De Inuvik me quedaron dos recuerdos: la blancura del día y la oscuridad de la noche.
- Jueves, Enero 10 -
Hoy salimos para el Amundsen: el rompehielos de la Guardia Costera Canadiense que nos albergará por tres semanas. Me levanto temprano a desayunar en el hotel; afuera es de noche y estoy contenta. Por casualidad escucho la palabra “Amundsen” en la mesa de al lado: son los pilotos y el téncnico del helicóptero del barco y uno de los estudiantes canadienses que viajan con nosotros. Antes de salir doy una última vuelta por el pueblo, que según lo que me cuentan, en los últimos años ha crecido notoria y rápidamente (tal vez demasiado rápido) debido a las exploraciones de petróleo.
Mientras camino en la oscuridad, los carros pasan a mi lado conduciendo rápidamente en la nieve.
En la vía hacia el aeropuerto la oscuridad es casi total, con excepción de las luces del taxi que nos lleva. Dicen que solo en la oscuridad podemos ver la luz, y así me siento por un momento; la oscuridad que nos rodea es un espacio infinito para ver nuestra propia luz.
Entonces el taxista nos comenta con cierta tristeza cómo los inviernos cada vez son más cálidos, con menos nieve, con menos hielo. Nos pregunta si vamos a estudiar ese problema, quizás albergando la esperanza que estudiar el problema lleve a una solución. Pero... qué pasa si se descubre que ya no hay vuelta atrás? ... qué pasa si nuestra generación es la última en ver el hielo en el Ártico?
“Espero que no sea demasiado tarde” dice el taxista.
“Nunca es 'demasiado' tarde” dice Jody. “Pero 'sí' es tarde”.
Ante esas palabras la oscuridad a mi alrededor se torna triste.
Darkness, darkness, be my blanket, cover me with the endless night
Take away this pain of knowing"
Darkness Darkness - Robert Plant
De Inuvik me quedaron dos recuerdos: la blancura del día y la oscuridad de la noche.
- Jueves, Enero 10 -
Hoy salimos para el Amundsen: el rompehielos de la Guardia Costera Canadiense que nos albergará por tres semanas. Me levanto temprano a desayunar en el hotel; afuera es de noche y estoy contenta. Por casualidad escucho la palabra “Amundsen” en la mesa de al lado: son los pilotos y el téncnico del helicóptero del barco y uno de los estudiantes canadienses que viajan con nosotros. Antes de salir doy una última vuelta por el pueblo, que según lo que me cuentan, en los últimos años ha crecido notoria y rápidamente (tal vez demasiado rápido) debido a las exploraciones de petróleo.
Mientras camino en la oscuridad, los carros pasan a mi lado conduciendo rápidamente en la nieve.
En la vía hacia el aeropuerto la oscuridad es casi total, con excepción de las luces del taxi que nos lleva. Dicen que solo en la oscuridad podemos ver la luz, y así me siento por un momento; la oscuridad que nos rodea es un espacio infinito para ver nuestra propia luz.
Entonces el taxista nos comenta con cierta tristeza cómo los inviernos cada vez son más cálidos, con menos nieve, con menos hielo. Nos pregunta si vamos a estudiar ese problema, quizás albergando la esperanza que estudiar el problema lleve a una solución. Pero... qué pasa si se descubre que ya no hay vuelta atrás? ... qué pasa si nuestra generación es la última en ver el hielo en el Ártico?
“Espero que no sea demasiado tarde” dice el taxista.
“Nunca es 'demasiado' tarde” dice Jody. “Pero 'sí' es tarde”.
Ante esas palabras la oscuridad a mi alrededor se torna triste.
Wednesday, January 16, 2008
Estatua II
Círculo Polar
Estoy en Inuvik. He cruzado nuevamente el Círculo Polar Ártico.
Lo sé porque el día dura apenas unas horas; porque todo es nieve alrededor; porque siento el frío penetrando las varias capas de ropa que llevo puestas.
Camino y mientras la nieve cruje bajo mis pies, pienso en el sonido de las botas en la nieve -squik, squik- el aire frío en mis pulmones, mis manos que se congelan al tomar una foto, siento que el vello al interior de mi nariz también se congela y Min tiene escarcha en las pestañas. Mis sentidos están despiertos. Todo es nieve alrededor.
Estoy en Inuvik. He cruzado nuevamente el Círculo Polar Ártico.
Lo sé porque el día dura apenas unas horas; porque todo es nieve alrededor; porque siento el frío penetrando las varias capas de ropa que llevo puestas.
Camino y mientras la nieve cruje bajo mis pies, pienso en el sonido de las botas en la nieve -squik, squik- el aire frío en mis pulmones, mis manos que se congelan al tomar una foto, siento que el vello al interior de mi nariz también se congela y Min tiene escarcha en las pestañas. Mis sentidos están despiertos. Todo es nieve alrededor.
Sunday, January 13, 2008
LUZ
Miércoles, Enero 9
Hacia el Norte
Salimos de Calgary a las 6 de la mañana, en medio de la oscuridad.
Durante nuestra corta escala en Edmonton una delgada línea de luz rojiza nos acompaña en el horizonte.
De Edmonton despegamos al amanecer, cuya luz azulada daba un tono gris plomo a la nieve y el hielo. Todo se veía gris, excepto los diminutos árboles luchando contra la inclemencia del clima, pinceladas negras en un fondo azulado.
Un par de horas de viaje y cuando llegamos a Inuvik, el blanco se ha apoderado del paisaje. Blanco; blanco; blanco. Sorpresivamente algunos árboles, muy pequeños, todavía sobreviven a estas latitudes.
Y también cuervos. Negro sobre blanco.
Hacia el Norte
Salimos de Calgary a las 6 de la mañana, en medio de la oscuridad.
Durante nuestra corta escala en Edmonton una delgada línea de luz rojiza nos acompaña en el horizonte.
De Edmonton despegamos al amanecer, cuya luz azulada daba un tono gris plomo a la nieve y el hielo. Todo se veía gris, excepto los diminutos árboles luchando contra la inclemencia del clima, pinceladas negras en un fondo azulado.
Un par de horas de viaje y cuando llegamos a Inuvik, el blanco se ha apoderado del paisaje. Blanco; blanco; blanco. Sorpresivamente algunos árboles, muy pequeños, todavía sobreviven a estas latitudes.
Y también cuervos. Negro sobre blanco.
Wednesday, January 09, 2008
Boarding the plane
Con un viaje hasta ahora lleno de imprevistos, que incluyeron empapelar nuestra habitación con cinta de seguridad, comprar dos veces los tiquetes y visitar cuanto cajero automático se me cruzara en el camino, llegamos a Inuvik.
De Seattle salimos el martes por la noche en un pequeño avión de Jazz Air Canada, donde Min y yo despertamos más de una condescendiente sonrisa en experimentados pasajeros al reir como niñas, tomar fotos y escribir en nuestros diarios.
En Calgary pasamos la noche en un hotel cruzando la calle frente al aeropuerto... donde temporalmente decoramos el interior de una de las habitaciones con tiras de cinta de seguridad ya que ... adivinen el experimento de quién necesita pequeñas varillas de acero inoxidable que resultan sospechosas en los aeropuertos?...
Al llegar a Calgary notamos que el departamento de seguridad había abierto la pequeña nevera de viaje donde llevamos las cosas de laboratorio (rompiendo nuestro propio sello) y la había vuelto a cerrar con cinta de seguridad, toda llena de escudos oficiales. Ahora bien, teníamos que saber si el contenido de la nevera estaba bien pero no teníamos más cinta para sellarla de nuevo. Así que quitamos con cuidado la cinta oficial, la pegamos de las paredes para que no se arrugara (esa noche aprovechamos para colocar una parte de las cosas en el congelador) y la volvimos a usar a la mañana siguiente dejando la nevera lista para la siguiente etapa en el viaje: Calgary - Inuvik.
De Seattle salimos el martes por la noche en un pequeño avión de Jazz Air Canada, donde Min y yo despertamos más de una condescendiente sonrisa en experimentados pasajeros al reir como niñas, tomar fotos y escribir en nuestros diarios.
En Calgary pasamos la noche en un hotel cruzando la calle frente al aeropuerto... donde temporalmente decoramos el interior de una de las habitaciones con tiras de cinta de seguridad ya que ... adivinen el experimento de quién necesita pequeñas varillas de acero inoxidable que resultan sospechosas en los aeropuertos?...
Al llegar a Calgary notamos que el departamento de seguridad había abierto la pequeña nevera de viaje donde llevamos las cosas de laboratorio (rompiendo nuestro propio sello) y la había vuelto a cerrar con cinta de seguridad, toda llena de escudos oficiales. Ahora bien, teníamos que saber si el contenido de la nevera estaba bien pero no teníamos más cinta para sellarla de nuevo. Así que quitamos con cuidado la cinta oficial, la pegamos de las paredes para que no se arrugara (esa noche aprovechamos para colocar una parte de las cosas en el congelador) y la volvimos a usar a la mañana siguiente dejando la nevera lista para la siguiente etapa en el viaje: Calgary - Inuvik.
Wednesday, December 12, 2007
Long time
"Well it's been a long time, long time now
Since I've seen you smile"
Nantes - BEIRUT
Un post para JD porque hace largo tiempo, largo tiempo que no lo veo. Y sin embargo, tal vez sea cierto que mis amigos siempre están conmigo, donde quiera que ellos, o yo, vayamos.
A todos, Feliz Navidad*!
(*Incluso para los que no les gusta)
Since I've seen you smile"
Nantes - BEIRUT
Un post para JD porque hace largo tiempo, largo tiempo que no lo veo. Y sin embargo, tal vez sea cierto que mis amigos siempre están conmigo, donde quiera que ellos, o yo, vayamos.
A todos, Feliz Navidad*!
(*Incluso para los que no les gusta)
Monday, November 19, 2007
1+1=3
El primero que encontré fue 3 - 1 =1, que es lo mismo pero no es igual. Estaba en un peldaño: lo ví un día gris y lluvioso en que caminaba mirando al piso.
1+1=3 estaba en lo alto de un poste: lo ví un día de verano mientras admiraba el cielo azul... Y con esta primera réplica me fueron dadas las reglas de un juego; tan absolutas como la suma que representan.
1+1=3 me alegró una noche en que venía del supermercado.
Cuando 3 - 1 = 1 empezó a borrarse, alguien escribió 7+2+1=1 en el siguiente peldaño... competencia o evolución, no sabría decirlo, pero ahora sólo busco la ecuación faltante. Como en todo.
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Saturday, November 17, 2007
Acerca de la manzana
La manzana no es mi fruta favorita: mi fruta favorita es la naranja. Sin embargo, siempre he reconocido y aceptado la superioridad de la manzana.
La manzana es una fruta práctica; en general es resistente, fácil de llevar y de comer. Por más que me gusten, yo no llevaría una piña a una excursión ni comería guanábana en la oficina.
La manzana es versátil; sólo hay que pensar en ensalada de frutas con manzana, pie de manzana, compota de manzana, ensalada de pollo con manzana, manzanas al horno, manzanas deshidratadas, hasta licor de manzana.
Ahora bien, aquí descubrí que la manzana también es variada. En el mercado de los granjeros locales -en un mismo día- se pueden encontrar más de 10 variedades locales de manzana, y algunas variedades cambian a lo largo del año. Son similares en apariencia... pero las apariencias engañan. Y para probarlo, hoy fuimos al mercado, compramos 9 tipos distintos de manzana, y por supuesto... las comimos.
La manzana es una fruta práctica; en general es resistente, fácil de llevar y de comer. Por más que me gusten, yo no llevaría una piña a una excursión ni comería guanábana en la oficina.
La manzana es versátil; sólo hay que pensar en ensalada de frutas con manzana, pie de manzana, compota de manzana, ensalada de pollo con manzana, manzanas al horno, manzanas deshidratadas, hasta licor de manzana.
Ahora bien, aquí descubrí que la manzana también es variada. En el mercado de los granjeros locales -en un mismo día- se pueden encontrar más de 10 variedades locales de manzana, y algunas variedades cambian a lo largo del año. Son similares en apariencia... pero las apariencias engañan. Y para probarlo, hoy fuimos al mercado, compramos 9 tipos distintos de manzana, y por supuesto... las comimos.
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Friday, November 16, 2007
Cerrando el círculo
Otto: "Es bueno que las vidas tengan varios círculos, pero la mía, la mía sólo ha dado la vuelta una vez... y no del todo"
Los Amantes del Círculo Polar - Julio Medem
Y bien, hace 7 años, cuando fui por primera vez a un festival de Eurocine, me encontré con esta película. Fue ahí cuando tuve la idea de cruzar el círculo polar.
Acabo de verla de nuevo.
Y ahora, me parece como si un círculo fuera a cerrarse.
Los Amantes del Círculo Polar - Julio Medem
Y bien, hace 7 años, cuando fui por primera vez a un festival de Eurocine, me encontré con esta película. Fue ahí cuando tuve la idea de cruzar el círculo polar.
Acabo de verla de nuevo.
Y ahora, me parece como si un círculo fuera a cerrarse.
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Thursday, November 15, 2007
Ártico
Hoy me llegó el correo oficial para confirmar que en menos de dos meses viajo al Ártico a participar del CFL.
Voy a estar en el rompehielos canadiense CCGS Amundsen por tres semanas.
Estoy demasiado contenta, y claro, también nerviosa.
Por mi cabeza pasan las palabras mar, hielo, frío, noche (y también, bacterias y laboratorio).
Sólo espero estar preparada para poder recibir todo lo que el Ártico tenga para ofrecerme.
Voy a estar en el rompehielos canadiense CCGS Amundsen por tres semanas.
Estoy demasiado contenta, y claro, también nerviosa.
Por mi cabeza pasan las palabras mar, hielo, frío, noche (y también, bacterias y laboratorio).
Sólo espero estar preparada para poder recibir todo lo que el Ártico tenga para ofrecerme.
Tuesday, November 13, 2007
Colores
"Y coleccionas las flores del otoño..."
Escuchas crecer una flor - FRANCIS CABREL
El otoño son los colores. No importa donde mire, allí hay un árbol con tonos que no sé nombrar. Rojo, naranja, amarillo? ... es como si, repentinamente, el viento se hubiera llevado el verde para dejar atrás un mundo anaranjado.
Son colores brillantes; no puedo dejar de verlos. Como si los árboles estuvieran cantando para llamar la atención, y cada uno cantara más y más fuerte, y al final fuese una gran coral, todos al unísono, todos con una voz propia y diferente.
En verdad parece que la ciudad entera hubiera florecido. Las calles florecidas cuando me asomo a la ventana, tapetes rojos en los andenes, esquinas anaranjadas. Y también es verdad que para una coleccionista incurable como yo, los espacios de mi cuaderno ya no alcanzan para guardar más hojas (al igual que mi página de fotos).
Bueno, a decir verdad ésa era la situación hace un mes. Ahora los árboles ya cambiaron su traje y empiezan a adormecerse. El invierno se aproxima. Pero los colores están impresos en mi memoria; la canción de otoño de los árboles.
Escuchas crecer una flor - FRANCIS CABREL
El otoño son los colores. No importa donde mire, allí hay un árbol con tonos que no sé nombrar. Rojo, naranja, amarillo? ... es como si, repentinamente, el viento se hubiera llevado el verde para dejar atrás un mundo anaranjado.
Son colores brillantes; no puedo dejar de verlos. Como si los árboles estuvieran cantando para llamar la atención, y cada uno cantara más y más fuerte, y al final fuese una gran coral, todos al unísono, todos con una voz propia y diferente.
En verdad parece que la ciudad entera hubiera florecido. Las calles florecidas cuando me asomo a la ventana, tapetes rojos en los andenes, esquinas anaranjadas. Y también es verdad que para una coleccionista incurable como yo, los espacios de mi cuaderno ya no alcanzan para guardar más hojas (al igual que mi página de fotos).
Bueno, a decir verdad ésa era la situación hace un mes. Ahora los árboles ya cambiaron su traje y empiezan a adormecerse. El invierno se aproxima. Pero los colores están impresos en mi memoria; la canción de otoño de los árboles.
Thursday, November 08, 2007
Hojas
Otoño:
hay hojas en el suelo,
y también volando.
El viento las empuja:
forman remolinos, se acercan,
se abrazan contra un cielo gris de plomo.
Pero el viento se va,
y ellas caen, perdidas.
Ahora sólo recuerdan su breve paso por el aire.
Parecen corazones,
que a pesar de su soledad,
sonríen.
hay hojas en el suelo,
y también volando.
El viento las empuja:
forman remolinos, se acercan,
se abrazan contra un cielo gris de plomo.
Pero el viento se va,
y ellas caen, perdidas.
Ahora sólo recuerdan su breve paso por el aire.
Parecen corazones,
que a pesar de su soledad,
sonríen.
Friday, September 14, 2007
Gracias
A veces voy por la vida, y tengo sueños; creo que las cosas pueden cambiar. Y son sueños locos... o a veces no tanto. El mundo se me antoja lugar donde lanzar piedras y esperar avalanchas. No me conformo; lanzo piedras; espero avalanchas.
Y a veces no pasa nada. Las cosas siguen igual, o peor. El sueño se rompe, duele, y entonces lo escondo para entrar en la rutina del camino marcado. Algunos sugieren intentar otro camino; olvidar. Y si más bien cambiamos 'el' camino? Nadie escucha, el sueño roto, el dolor. Y me cambio a otro camino.
Pero mi alma no se conforma; ella aún cree en las piedras, en las avalanchas. Y a pesar del miedo al dolor que habrá de venir, vuelvo a creer en los cambios: lanzo piedras; espero avalanchas.
... Hay días en que encuentro alguien dispuesto a sentarse conmigo por horas a hablar de piedras y avalanchas. Y me siento afortunada.
-Gracias-
Y a veces no pasa nada. Las cosas siguen igual, o peor. El sueño se rompe, duele, y entonces lo escondo para entrar en la rutina del camino marcado. Algunos sugieren intentar otro camino; olvidar. Y si más bien cambiamos 'el' camino? Nadie escucha, el sueño roto, el dolor. Y me cambio a otro camino.
Pero mi alma no se conforma; ella aún cree en las piedras, en las avalanchas. Y a pesar del miedo al dolor que habrá de venir, vuelvo a creer en los cambios: lanzo piedras; espero avalanchas.
... Hay días en que encuentro alguien dispuesto a sentarse conmigo por horas a hablar de piedras y avalanchas. Y me siento afortunada.
-Gracias-
Sunday, August 19, 2007
Intemporal
Intemporal
(Del lat. intemporālis).
1. adj. Que está fuera del tiempo o lo trasciende.
DRAE
Es domingo en la noche y estoy en mi apartamento. Cierro los ojos y respiro. Trato de recordar.
Sentir la brisa, el aire fresco y tibio, el silencio.
El murmullo de las flores silvestres, hermosas en su libertad.
Los gatos caminando por la casa, el aleteo de un ave que cruza sobre el patio. Y las tazas de café en la mesa al final del día.
Irena acaba de salir a su trabajo y antes que la tarde se enfríe, decido quitarme los zapatos y caminar descalza por el jardín. La idea que Estocolmo se encuentra a unos minutos de distancia me resulta extraña. Es como estar en una burbuja del tiempo, donde lo que dejé en Seattle es irreal y lo que será de mi viaje, impreciso.
Una burbuja fuera del tiempo, exactamente dos meses atrás en mi pasado.
(Del lat. intemporālis).
1. adj. Que está fuera del tiempo o lo trasciende.
DRAE
Es domingo en la noche y estoy en mi apartamento. Cierro los ojos y respiro. Trato de recordar.
Sentir la brisa, el aire fresco y tibio, el silencio.
El murmullo de las flores silvestres, hermosas en su libertad.
Los gatos caminando por la casa, el aleteo de un ave que cruza sobre el patio. Y las tazas de café en la mesa al final del día.
Irena acaba de salir a su trabajo y antes que la tarde se enfríe, decido quitarme los zapatos y caminar descalza por el jardín. La idea que Estocolmo se encuentra a unos minutos de distancia me resulta extraña. Es como estar en una burbuja del tiempo, donde lo que dejé en Seattle es irreal y lo que será de mi viaje, impreciso.
Una burbuja fuera del tiempo, exactamente dos meses atrás en mi pasado.
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Wednesday, August 01, 2007
Fresas
Después de recogerme en el aeropuerto, Irena me llevó al supermercado. Todo el mundo parecía muy serio y quizás “amigable” es una de las últimas palabras que usaría para describirlos; extraño contraste con la hospitalidad de los Suecos que tuve la oportunidad de conocer más adelante en persona .
Ahora bien, el supermercado tenía una sección increíble de quesos, muy distinta a la escasa selección a la que me he acostumbrado desde que estoy viviendo en Seattle (queso tipo americano, queso mozarella tipo americano, queso chedar tipo americano). Bueno, estoy exagerando un poco, en algunos lugares de Seattle sí se consigue queso no-americano; digamos que me refiero al la oferta de los grandes supermercados.
La variedad de quesos y panes la esperaba. Lo que no esperaba era el sabor de las fresas. Cuando llegamos a casa Irena sirvió unas fresas pequeñas, redondas y de color rojo un poco oscuro, y aquí viene lo difícil de describir: no es que las fresas fueran más dulces que las que conozco, sino que sabían más a “fresa”, como si tuvieran el sabor concentrado. Irena me preguntó qué pensaba de las fresas, y yo le respondí que aunque eran más pequeñas, el sabor era mucho mejor que el de las fresas de Estados Unidos; Irena habla poco inglés, pero su respuesta fue bastante diciente: “american? chemicals, chemicals”
Ahora bien, el supermercado tenía una sección increíble de quesos, muy distinta a la escasa selección a la que me he acostumbrado desde que estoy viviendo en Seattle (queso tipo americano, queso mozarella tipo americano, queso chedar tipo americano). Bueno, estoy exagerando un poco, en algunos lugares de Seattle sí se consigue queso no-americano; digamos que me refiero al la oferta de los grandes supermercados.
La variedad de quesos y panes la esperaba. Lo que no esperaba era el sabor de las fresas. Cuando llegamos a casa Irena sirvió unas fresas pequeñas, redondas y de color rojo un poco oscuro, y aquí viene lo difícil de describir: no es que las fresas fueran más dulces que las que conozco, sino que sabían más a “fresa”, como si tuvieran el sabor concentrado. Irena me preguntó qué pensaba de las fresas, y yo le respondí que aunque eran más pequeñas, el sabor era mucho mejor que el de las fresas de Estados Unidos; Irena habla poco inglés, pero su respuesta fue bastante diciente: “american? chemicals, chemicals”
Monday, July 23, 2007
Encontrarme con Irena
Sigo con la historia. Irena es la mamá de mi amiga Ella.
El plan era fácil: yo iba a encontrarme con Irena en el aeropuerto y ella se iba a hacer cargo de todo. Pero cuando me bajé del avión yo estaba preocupada. Acababa de cruzar el Atlántico para encontrarme con una mujer de la cuál sólo conocía el nombre, en un país extraño y en donde las únicas palabras que reconocía -después de escuchar a las azafatas del avión- eran “Hej” para decir “hola” y algo que suena como “Hej do” para decir “adiós”.
Me paré en frente a la banda rodante para esperar a que llegara mi maleta. Esta actividad es tediosa, y mi mente -que no tenía mucho más en qué ocuparse- empezó a deambular por todo tipo de situaciones posibles. Y si Irena no estaba en el aeropuerto? Y si no nos reconocíamos? Y si me estaba esperando en otro lado? Por qué no habíamos fijado un punto de encuentro? Por qué no había anotado el teléfono de Ella? Y si tenía que quedarme en un hostal? Lo bueno fue que esto último me hizo recordar que tenía que cambiar dólares por coronas suecas.
Al rato llegaron las maletas. Crucé por la aduana. Y justo afuera estaba Irena, con un letrero que decía “Marcela”, y algo de preocupación en el rostro de no poder reconocer a una mujer colombiana, que llegaba desde Seattle y a la cuál no había visto ni siquiera en fotos. Por supuesto, nos encontramos sin ningún problema.
A veces pasa que imagino situaciones llenas de complicación, pero cuando finalmente llegan, las cosas fluyen sin problema. E incluso, si realmente se presentaran las complicaciones, estoy casi segura que al cabo encontraría una manera de resolverlas. Entonces, por qué tantas preocupaciones? Supongo que el maestro Joda, de la guerra de las galaxias, diría que hay mucho miedo en mi mente.
El plan era fácil: yo iba a encontrarme con Irena en el aeropuerto y ella se iba a hacer cargo de todo. Pero cuando me bajé del avión yo estaba preocupada. Acababa de cruzar el Atlántico para encontrarme con una mujer de la cuál sólo conocía el nombre, en un país extraño y en donde las únicas palabras que reconocía -después de escuchar a las azafatas del avión- eran “Hej” para decir “hola” y algo que suena como “Hej do” para decir “adiós”.
Me paré en frente a la banda rodante para esperar a que llegara mi maleta. Esta actividad es tediosa, y mi mente -que no tenía mucho más en qué ocuparse- empezó a deambular por todo tipo de situaciones posibles. Y si Irena no estaba en el aeropuerto? Y si no nos reconocíamos? Y si me estaba esperando en otro lado? Por qué no habíamos fijado un punto de encuentro? Por qué no había anotado el teléfono de Ella? Y si tenía que quedarme en un hostal? Lo bueno fue que esto último me hizo recordar que tenía que cambiar dólares por coronas suecas.
Al rato llegaron las maletas. Crucé por la aduana. Y justo afuera estaba Irena, con un letrero que decía “Marcela”, y algo de preocupación en el rostro de no poder reconocer a una mujer colombiana, que llegaba desde Seattle y a la cuál no había visto ni siquiera en fotos. Por supuesto, nos encontramos sin ningún problema.
A veces pasa que imagino situaciones llenas de complicación, pero cuando finalmente llegan, las cosas fluyen sin problema. E incluso, si realmente se presentaran las complicaciones, estoy casi segura que al cabo encontraría una manera de resolverlas. Entonces, por qué tantas preocupaciones? Supongo que el maestro Joda, de la guerra de las galaxias, diría que hay mucho miedo en mi mente.
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Friday, July 20, 2007
Árboles
Hoy sólo puedo escribir unas pocas palabras puesto que tengo mucho trabajo por terminar en el laboratorio. Quiero viajar a Colombia en septiembre, y eso me deja escasamente con un mes y unos días para terminar todo lo que requiera más instrumentos que mi mente y mi computador.
Continuando con lo que recuerdo (o con las pocas cosas que anoté) sobre mi viaje, debo decir que en lo primero que me fijé al llegar a Suecia fueron los árboles. Hay montones de árboles por todas partes. Bueno, al menos en la ruta que conecta al aeropuerto con la casa en la que me estuve quedando, en las afueras de Estocolmo. Lo otro que sentí fue el espacio al rededor. No sé cómo decirlo, pero recuerdo que al mirar a la distancia, incluso si había otras casas, una grúa de una construcción cercana y muchos muchos árboles, también se sentía un vasto espacio extendiéndose en todas direcciones.
Ambas impresiones se confirmaron más adelante, en mi ruta hacia Lövsjö. Suecia quedó en mi memoria como un país lleno de árboles, y con mucho espacio alrededor.
Continuando con lo que recuerdo (o con las pocas cosas que anoté) sobre mi viaje, debo decir que en lo primero que me fijé al llegar a Suecia fueron los árboles. Hay montones de árboles por todas partes. Bueno, al menos en la ruta que conecta al aeropuerto con la casa en la que me estuve quedando, en las afueras de Estocolmo. Lo otro que sentí fue el espacio al rededor. No sé cómo decirlo, pero recuerdo que al mirar a la distancia, incluso si había otras casas, una grúa de una construcción cercana y muchos muchos árboles, también se sentía un vasto espacio extendiéndose en todas direcciones.
Ambas impresiones se confirmaron más adelante, en mi ruta hacia Lövsjö. Suecia quedó en mi memoria como un país lleno de árboles, y con mucho espacio alrededor.
Wednesday, July 18, 2007
Corriendo
" Run Rabbit run
Dig that hole, forget the sun,
And when at last the work is done
Don't sit down it's time to dig another one
For long you live and high you fly
But only if you ride the tide
And balanced on the biggest wave
You race towards an early grave"
Breathe - PINK FLOYD
La primera escala del vuelo fue en Copenhague. Cuando llegué al aeropuerto, luego de haber pasado el control de pasaportes, me impactó de inmediato el cambio de velocidad. Como si todo hubiera cambiado a cámara lenta sin avisarme. No sé bien cómo explicarlo, simplemente sentí que yo era la única que tenía afán de llegar a algún lado, cuando en realidad ni siquiera yo debía afanarme puesto que tenía más de una hora para hacer la conexión.
Y así, mientras yo me apuraba entre la gente, todos los demás caminaban pausadamente, bien fuera charlando, o mirando con calma las tiendas del aeropuerto. Me sentí como un proyectil entrando en alguna clase de medio viscoso que lo hace desacelerar intempestivamente.
De dónde viene mi afán? me imagino que de haber vivido los últimos meses en Estados Unidos. Y ese afán parece estar más arraigado de lo que creía... Incluso ahora tengo afán de terminar este post, que estoy escribiendo mientras tomo mi almuerzo en la oficina. Eso me recuerda un libro que quiero leer: “El elogio de la lentitud” por Carl Honoré, y también, que quiero unirme al movimiento de la lentitud, dónde se busca recuperar la lentitud en nuestras vidas... o tal vez recuperar nuestras vidas a través de la lentitud.
Dig that hole, forget the sun,
And when at last the work is done
Don't sit down it's time to dig another one
For long you live and high you fly
But only if you ride the tide
And balanced on the biggest wave
You race towards an early grave"
Breathe - PINK FLOYD
La primera escala del vuelo fue en Copenhague. Cuando llegué al aeropuerto, luego de haber pasado el control de pasaportes, me impactó de inmediato el cambio de velocidad. Como si todo hubiera cambiado a cámara lenta sin avisarme. No sé bien cómo explicarlo, simplemente sentí que yo era la única que tenía afán de llegar a algún lado, cuando en realidad ni siquiera yo debía afanarme puesto que tenía más de una hora para hacer la conexión.
Y así, mientras yo me apuraba entre la gente, todos los demás caminaban pausadamente, bien fuera charlando, o mirando con calma las tiendas del aeropuerto. Me sentí como un proyectil entrando en alguna clase de medio viscoso que lo hace desacelerar intempestivamente.
De dónde viene mi afán? me imagino que de haber vivido los últimos meses en Estados Unidos. Y ese afán parece estar más arraigado de lo que creía... Incluso ahora tengo afán de terminar este post, que estoy escribiendo mientras tomo mi almuerzo en la oficina. Eso me recuerda un libro que quiero leer: “El elogio de la lentitud” por Carl Honoré, y también, que quiero unirme al movimiento de la lentitud, dónde se busca recuperar la lentitud en nuestras vidas... o tal vez recuperar nuestras vidas a través de la lentitud.
Tuesday, July 17, 2007
Tiempo de empezar
Acabo de llegar de un viaje de un mes por Escandinavia.
Tenía pensado escribir una suerte de diario pero no lo hice y debo admitir que me siento culpable ya que no creo poder recordarlo todo de nuevo. Sin embargo recuerdo algunas cosas... y quizás no sea tarde para empezar a escribirlas!
El vuelo desde Seattle hasta Copenhague siguió lo que yo llamaría una ruta panorámica; empezó con montañas nevadas en Estados Unidos; luego, el sol reflejando tonos cobrizos en el archipiélago al norte de Canadá; y para terminar, la entrada a Escandinavia llenó la vista desde mi ventana con los fiordos de Noruega, bordeados por más montañas nevadas.
Quizás la mayor suerte fue tener un puesto en la ventana; eso y estar sentada al lado de una mujer que después de cincuenta años de tener la fotografía como hobby decidió dedicarse al fotoperiodismo. Su nuevo proyecto es seguir año tras año a una chica que vive en un pueblo de India, y ver al mismo tiempo cómo la influencia del resto del mundo va cambiando las costumbres de la familia. También me dijo que no sabe si alcanzará a terminar el proyecto, y aunque no lo dijo, creo que la frase terminaba “en los años que me quedan”, a la vez que la sonrisa en su cara decía "nunca es tarde para empezar".
Tenía pensado escribir una suerte de diario pero no lo hice y debo admitir que me siento culpable ya que no creo poder recordarlo todo de nuevo. Sin embargo recuerdo algunas cosas... y quizás no sea tarde para empezar a escribirlas!
El vuelo desde Seattle hasta Copenhague siguió lo que yo llamaría una ruta panorámica; empezó con montañas nevadas en Estados Unidos; luego, el sol reflejando tonos cobrizos en el archipiélago al norte de Canadá; y para terminar, la entrada a Escandinavia llenó la vista desde mi ventana con los fiordos de Noruega, bordeados por más montañas nevadas.
Quizás la mayor suerte fue tener un puesto en la ventana; eso y estar sentada al lado de una mujer que después de cincuenta años de tener la fotografía como hobby decidió dedicarse al fotoperiodismo. Su nuevo proyecto es seguir año tras año a una chica que vive en un pueblo de India, y ver al mismo tiempo cómo la influencia del resto del mundo va cambiando las costumbres de la familia. También me dijo que no sabe si alcanzará a terminar el proyecto, y aunque no lo dijo, creo que la frase terminaba “en los años que me quedan”, a la vez que la sonrisa en su cara decía "nunca es tarde para empezar".
Thursday, May 31, 2007
Radiónica
Hace poco me enteré que se puede escuchar Radiónica en línea.
Eso me puso contenta: era mi emisora favorita cuando vivía en Bogotá y me alegra saber que puedo seguir escuchándola acá.
Es cierto que en parte la escucho sólo porque es de Colombia, pero también es cierto que es una buena emisora. Tengo que volver a escucharla: no sé qué tan buena emisora es ahora, pero la recuerdo como una emisora que me gustaba tanto en la música como en los programas: siempre me quedaba la impresión que se habían tomado el tiempo de seleccionar la música y preparar los programas.
Más aún, muchos de los que ahora son mis grupos favoritos los conocí a través de esa emisora. O en otras palabras, gracias a ellos pasé por lo que uno de mis amigos aquí llama "despertar musical": pasar de escuchar lo que todo el mundo escucha, a escuchar la música con la que uno realmente se identifica.
Pienso que en medio de las miles de opciones de música que se nos ofrecen a diario, las buenas emisoras siguen teniendo el papel (o tal vez el deber) de -en analogía al cuento "La función del arte" (E. Galeano)- ayudarnos a escuchar.
Eso me puso contenta: era mi emisora favorita cuando vivía en Bogotá y me alegra saber que puedo seguir escuchándola acá.
Es cierto que en parte la escucho sólo porque es de Colombia, pero también es cierto que es una buena emisora. Tengo que volver a escucharla: no sé qué tan buena emisora es ahora, pero la recuerdo como una emisora que me gustaba tanto en la música como en los programas: siempre me quedaba la impresión que se habían tomado el tiempo de seleccionar la música y preparar los programas.
Más aún, muchos de los que ahora son mis grupos favoritos los conocí a través de esa emisora. O en otras palabras, gracias a ellos pasé por lo que uno de mis amigos aquí llama "despertar musical": pasar de escuchar lo que todo el mundo escucha, a escuchar la música con la que uno realmente se identifica.
Pienso que en medio de las miles de opciones de música que se nos ofrecen a diario, las buenas emisoras siguen teniendo el papel (o tal vez el deber) de -en analogía al cuento "La función del arte" (E. Galeano)- ayudarnos a escuchar.
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