"Oh viento del sur,
Oh lluvia de abril,
quiero saber
dónde debo ir"
Aprendizaje - Sui Generis
Es la semana de la Bande Dessinée en Seattle.
Ayer, entre otras cosas, descubrí que se pueden hacer novelas gráficas autobiográficas. Sí, hay gente que cuenta su vida con dibujos, y creo que eso reconfortó algún lugar olvidado de mi alma. Tal vez por eso fue que compré una de las novelas que tenían a la venta: "Epiléptico" por David B. (traducción del título original en francés "L'ascencion du Haut-Mal")
Hoy fui a ver un documental sobre Hergué: "Tintin et moi". Y estando allí en el teatro, sentada, atenta a cada detalle de la película, de repente quise estar allá: en Bruselas, dibujando tiras cómicas. No aquí.
Si: podría escribir párrafos al respecto. Párrafos.
Acerca de mis dudas, que las tengo desde hace años. Acerca del tiempo que llevo sintiendo que estoy en una lucha y no en un camino. Acerca de las cosas que ya no me llenan y las que sí.
Y de la vergüenza, que al parecer se me perdió (guiño) en algún lado ... pues al fin y al cabo, sé que uno genera expectativas en la gente; además quiero responder con un buen trabajo. Pero debo ser honesta conmigo. Y ser honesta ya no concuerda con muchas otras cosas. Quisiera sentarme toda la noche a escribir, y con suerte, al llegar la mañana, saber a dónde debo ir.
Pero no voy a escribir más. Por hoy es suficiente. Sólo digamos que la voz dentro mío se ha vuelto tan fuerte, que ya no puedo ignorarla.
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Thursday, August 14, 2008
Sunday, March 23, 2008
Paréntesis
Por si acaso se han preguntado, no, ya no estoy en el polo.
A decir verdad regresé a Seattle a principios de febrero.
Y no, tampoco he terminado de contar mi historia del viaje al ártico.
Ocurre que soy un poco lenta y que, en lugar de escribir, me he dedicado a otras actividades como tomar fotos de graffitis que digan 1+1=3.
Por ahora les puedo decir que el viaje al Ártico se volvió una parte de mi. No sé bien cómo explicarlo pero, aunque las imágenes en mi mente son cada vez más borrosas, he notado que esas tres semanas en el rompehielos dejaron marcas que sutilmente se manifiestan en mis pequeñas decisiones cotidianas.
A decir verdad regresé a Seattle a principios de febrero.
Y no, tampoco he terminado de contar mi historia del viaje al ártico.
Ocurre que soy un poco lenta y que, en lugar de escribir, me he dedicado a otras actividades como tomar fotos de graffitis que digan 1+1=3.
Por ahora les puedo decir que el viaje al Ártico se volvió una parte de mi. No sé bien cómo explicarlo pero, aunque las imágenes en mi mente son cada vez más borrosas, he notado que esas tres semanas en el rompehielos dejaron marcas que sutilmente se manifiestan en mis pequeñas decisiones cotidianas.
Thursday, February 14, 2008
Mirando alrededor
Cada habitación tiene un par de camarotes y un par de escritorios. Closet, cajones, un lavamanos e incluso un televisor. Me siento un momento y miro a mi alrededor con una extraña sensación de simultánea novedad y tranquilidad.
La cama... en el segundo piso del camarote... tendida.
Mi maleta... desempacada... guardada en el fondo del closet.
La ropa... medias de lana, sacos abrigados, pantalones de ski... doblados en los cajones.
Respiro profundo.
Estoy sentada en una silla de oficina, en la cual las usuales rueditas han sido reemplazadas por bases de caucho. Me toma unos segundos de reflexión el comprender por qué no tiene ruedas. Por la misma razón que los estantes tienen travesaños y los corredores barandas: estoy en un barco.
LLegar es extraño. Es como ser transportada instantáneamente de un mundo a otro. Sólo han pasado horas, pero siento que llevo una cantidad de tiempo... indeterminada.
Afuera ya es de noche.
La cama... en el segundo piso del camarote... tendida.
Mi maleta... desempacada... guardada en el fondo del closet.
La ropa... medias de lana, sacos abrigados, pantalones de ski... doblados en los cajones.
Respiro profundo.
Estoy sentada en una silla de oficina, en la cual las usuales rueditas han sido reemplazadas por bases de caucho. Me toma unos segundos de reflexión el comprender por qué no tiene ruedas. Por la misma razón que los estantes tienen travesaños y los corredores barandas: estoy en un barco.
LLegar es extraño. Es como ser transportada instantáneamente de un mundo a otro. Sólo han pasado horas, pero siento que llevo una cantidad de tiempo... indeterminada.
Afuera ya es de noche.
Friday, November 16, 2007
Cerrando el círculo
Otto: "Es bueno que las vidas tengan varios círculos, pero la mía, la mía sólo ha dado la vuelta una vez... y no del todo"
Los Amantes del Círculo Polar - Julio Medem
Y bien, hace 7 años, cuando fui por primera vez a un festival de Eurocine, me encontré con esta película. Fue ahí cuando tuve la idea de cruzar el círculo polar.
Acabo de verla de nuevo.
Y ahora, me parece como si un círculo fuera a cerrarse.
Los Amantes del Círculo Polar - Julio Medem
Y bien, hace 7 años, cuando fui por primera vez a un festival de Eurocine, me encontré con esta película. Fue ahí cuando tuve la idea de cruzar el círculo polar.
Acabo de verla de nuevo.
Y ahora, me parece como si un círculo fuera a cerrarse.
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Thursday, November 15, 2007
Ártico
Hoy me llegó el correo oficial para confirmar que en menos de dos meses viajo al Ártico a participar del CFL.
Voy a estar en el rompehielos canadiense CCGS Amundsen por tres semanas.
Estoy demasiado contenta, y claro, también nerviosa.
Por mi cabeza pasan las palabras mar, hielo, frío, noche (y también, bacterias y laboratorio).
Sólo espero estar preparada para poder recibir todo lo que el Ártico tenga para ofrecerme.
Voy a estar en el rompehielos canadiense CCGS Amundsen por tres semanas.
Estoy demasiado contenta, y claro, también nerviosa.
Por mi cabeza pasan las palabras mar, hielo, frío, noche (y también, bacterias y laboratorio).
Sólo espero estar preparada para poder recibir todo lo que el Ártico tenga para ofrecerme.
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