Uno.
Hace más o menos dos meses me dió un resfriado.
Pasaron los días y aunque yo me sentía mal, ni mis amigos, ni mis jefes, ni yo, nos preocupamos. Era un resfriado.
Hasta que un día me levanté casi sin poder respirar y decidí ir al servicio médico. Y allí le cambiaron el nombre: neumonía leve. De inmediato, mis amigos, mis jefes y yo, nos preocupamos. Y al día siguiente no fui a trabajar (a pesar de sentirme ya mejor).
Dos.
En un libro llamado "Este frío cielo", Gretel Ehrlich cuenta cómo en el siglo XVIII el rey de Dinamarca, en un intento por agrietar la cultura de los nativos de Groenlandia, patrocinó a un sacerdote noruego de nombre Egede para que predicara el Cristianismo. Una de las principales estrategias del sacerdote consistió en transformar la palabra "toorianaarsuk" (espíritu) en un juramento: "condenado". Según Gretel, los descendientes de este pueblo dicen que tal acción no tuvo sentido, pues los Groenlandeces, para demostrar su desapruebo, no sueltan juramentos. Callan.
Tres.
Eduardo Galeano visitó Seattle para hablar de su último libro, titulado "Espejos". Al principio me parecía todo como irreal, un poco como si lo estuviera viendo en televisión o en la pantalla del computador. De repente, Galeano empezó a leer en Español los fragmentos de su libro. Ahí se me salió una lágrima: finalmente, estaba oyendo hablar a Eduardo Galeano.
Coda.
Gracias a los que me hacen escribir. A los que me lo dicen. A los que me leen. También a los que son invisibles.
Saturday, June 27, 2009
Sunday, January 04, 2009
Cuando no puedo dormir, sueño.
"estos son momentos durosTener Coraje - Hotel Mama
(...)
es mejor tener coraje,
preferible a que nada pase"
Hoy escribo porque hay noches en que no puedo dormir.
¿Será por tomar café a horas que no debo? Si, pero eso no es todo. Hay noches en que no duermo porque no puedo parar de pensar.
¿Pensar en qué?
No lo sé bien. Sólo sé que tiene que ver con países y con diferencias, con pobreza e injusticia. Tiene que ver con oir a mis profesores estadounidenses hablar sobre las impresiones que les dejó su viaje a Calcuta (India). Tiene que ver con oir hablar del “tercer mundo” cuando yo soy de un país del tercer mundo. Tiene que ver con leer este blog sobre un estadounidense visitando las zonas más pobres de Bogotá.
Tiene que ver con que no puedo dormir sabiendo que estas diferencias existen. Pero por más que pienso no llego a ninguna conclusión. En lugar de dormir, me pongo a soñar soluciones. Y como estoy despierta me doy cuenta que tal vez son sólo eso, sueños. Entonces vengo a escribir, me siento frente a esta pantalla e igual no sé nada. Sin embargo, mientras doy vueltas en mi cabeza para poner en palabras esta tristeza, este dolor de humanidad, me encuentro en la página de un amigo este video con un texto de Eduardo Galeano, que comienza:
"Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que podemos imaginar el que queremos que sea."
Por ejemplo, “la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla”.
Y vuelvo a colocar el video aquí, porque por ahora no se me ocurre otra cosa que imaginar el futuro que quiero que sea, confiar en que no soy la única que lo imagina y tener coraje para -aunque no se llegue- al menos apuntar hacia ese futuro.
P.S. Hablando sobre Calcuta, mi mamá me recomendó que leyera "La Ciudad de la Alegría" de Dominique Lapierre. Habrá que buscar el libro.
Friday, December 12, 2008
de ecos y una sonrisa
"El desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad"
Declaración Universal de los Derechos Humanos
El 10 de Diciembre de 2008 se conmemoraron 60 años de la declaración universal de los derechos humanos.
El 10 de Diciembre de 2008, en Bogotá, se prendieron miles de faroles en memoria de las miles de víctimas del conflicto armado en Colombia.
Miles de personas cuyos derechos han sido ultrajados y cuya voz, hasta ahora empieza a oirse.
Por ejemplo, cuando Aterciopelados, grupo de rock colombiano, canta en su canción Errante Diamante: "Yo me fui porque me tocó, pero allí dejé mi corazón(...) Dejé mis muertos sin enterrar, por el río bajaba la subienda criminal. Soy viajero de ausencias, cargo a cuestas mi morral, llenito de miedo y de soledad." Por ejemplo, cuando un amigo me invita al evento "Que cese la horrible noche", donde a través de faroles la ciudad trata de dar una voz a aquellos que no la tienen.
Ahora bien, en el evento un reportero nos tomó una foto. Mi amigo permaneció serio, dada la magnitud de esta tragedia. Yo, en cambio, estaba sonriendo. Pero.. si la horrible noche aún no ha cesado, por qué yo estaba sonriendo? No lo sé. Ni siquiera lo pensé. Tal vez estaba sonriendo como sonrío en todas las fotos con mis amigos.
Sin embargo, me gusta creer que también era algo más. Sonrisa, porque navegando en esta horrible noche, esa velada fue como extender mis manos a tientas y, en la oscuridad, encontrar manos amigas que me dicen: donde hay dos, ya no hay soledad. Hay esperanza. Porque prender estas velas, recibir un correo o escribir un blog, es como recibir un eco desde la distancia. Un eco que me recuerda que del otro lado hay alguien más.
Declaración Universal de los Derechos Humanos
El 10 de Diciembre de 2008 se conmemoraron 60 años de la declaración universal de los derechos humanos.
El 10 de Diciembre de 2008, en Bogotá, se prendieron miles de faroles en memoria de las miles de víctimas del conflicto armado en Colombia.
Miles de personas cuyos derechos han sido ultrajados y cuya voz, hasta ahora empieza a oirse.
Por ejemplo, cuando Aterciopelados, grupo de rock colombiano, canta en su canción Errante Diamante: "Yo me fui porque me tocó, pero allí dejé mi corazón(...) Dejé mis muertos sin enterrar, por el río bajaba la subienda criminal. Soy viajero de ausencias, cargo a cuestas mi morral, llenito de miedo y de soledad." Por ejemplo, cuando un amigo me invita al evento "Que cese la horrible noche", donde a través de faroles la ciudad trata de dar una voz a aquellos que no la tienen.
Ahora bien, en el evento un reportero nos tomó una foto. Mi amigo permaneció serio, dada la magnitud de esta tragedia. Yo, en cambio, estaba sonriendo. Pero.. si la horrible noche aún no ha cesado, por qué yo estaba sonriendo? No lo sé. Ni siquiera lo pensé. Tal vez estaba sonriendo como sonrío en todas las fotos con mis amigos.
Sin embargo, me gusta creer que también era algo más. Sonrisa, porque navegando en esta horrible noche, esa velada fue como extender mis manos a tientas y, en la oscuridad, encontrar manos amigas que me dicen: donde hay dos, ya no hay soledad. Hay esperanza. Porque prender estas velas, recibir un correo o escribir un blog, es como recibir un eco desde la distancia. Un eco que me recuerda que del otro lado hay alguien más.
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